Tenia el brazo medio dormido. La mesita plegable estaba empezando a pesarme de tal manera que creía que acabaría solo con un brazo, y no podía permitirme tener lesionada ninguna parte de mi cuerpo, y menos aquella noche.
Tenía las dos manos ocupadas intentando llevar el máximo número de cosas posibles a la arena. Debía prepararlo todo para cuando cayera el último rayo de sol, y de momento sólo tenia elegido el lugar de la velada. Había planeado una noche especial, de esas que marcan un verano, o incluso que te marcan en la vida. Y es que, ¿quién no ha soñado alguna vez con una cena en la orilla del mar, con la persona que quieres y con la luz tenue de un par de velas?
Acabé por llevar a rastras las sillas, la neverita en la que llevaba la cena, las velas que colocaría en las rocas que nos resguardaban... Quería que todo estuviera perfecto, cada detalle, que se respirara tranquilidad en el ambiente y que pudiéramos estar los dos cómodos.
De las prisas, los nervios y la tensión, empezaban a resbalar algunas gotas de sudor por mi frente, y el recogido que me había hecho para estar perfecta ya no era perfecto. Decidí refrescarme la cara y el cuello, así que me adentré en el mar. Qué tranquilidad daban las olas. Me remangué el vestido blanco que llevaba hacia arriba para no mojármelo, pero fue inútil, porque sólo conseguí tropezarme y empaparme. ¡Qué torpe soy, justo en ese momento tenía que pasarme, cuando se acercaba la hora de la cita...! Salí de nuevo a la orilla, y mis pies notaron la frescura de la arena... cómo me gustaba la playa.
Listo. Había colocado cuidadosamente las dos sillas, una a cada lado de la mesita. La cena estaba servida, y las copas, aunque vacías, estaban una enfrente de cada plato. Sólo faltaba él. Las diez y siete. Se estaba retrasando, y con ello aumentaban mis nervios. Quería verlo aparecer y compartir esa noche con él... Parecía que me había leído el pensamiento, pues fue desear que apareciera y una sombra comenzó a caminar hacia mi rincón de la playa. Era él. Era inconfundible. Su forma de caminar, su silueta... y a medida que se iba acercando, pude ver incluso su sonrisa, pues con la poca luz de las velas y la de la luna, se distinguían unos perfectos dientes blancos.
Lo tenía frente a mí. No me dijo nada al llegar. Solo se acercó a mi, me dijo lo guapa que estaba y me dio un beso. Recuerdo la cara que ponía al ver todo lo que había montado yo sola en una hora escasa, y dijo que le parecía maravilloso. Me volvió a mirar como sólo él sabe hacer y dio las gracias por haber hecho todo aquello solo por él. Nos sentamos a la mesa para cenar. Empecé a decirle que había ideado aquello para poder pasar por fin una noche tranquilos, sin ciudad, sin gente, sin ruidos... una noche solo para dos.
No me podría haber esperado lo que iba a hacer. Se levantó de la mesa y se acercó a mi silla. ¿Qué iba a hacer? ¿A caso no quería cenar? Me agarré el vestido empapado por si tenía que salir tras él, porque por un momento pensé que iba a huir. Me dijo que le diera la mano. Se la di y me puse de pie. Volvió a dedicarme su sonrisa, me agarró de la espalda y me acercó hacia él. Me besó con más pasión que nunca. Lo notaba en la forma de tocarme, de agarrarme el pelo, de acariciarme, con cada beso tenía más ganas de tenerlo a mi lado siempre. Ya no había cena, no había velas. Sólo quería estar con él. Cuando me di cuenta, estábamos tumbados en la arena, y las olas acababan en mis piernas. Ya no había vestido mojado ni seco, porque ni siquiera tenía el vestido. Me había quedado sólo con la parte de abajo del bikini, que pronto también desparecería. Sólo estábamos dos. Tan solo él y yo, unidos los dos, sólo una boca. Por fin. Ahora sólo eramos uno, y es que lo notaba dentro de mí, y solo teníamos el mar como testigo.
Y así. La mesa tal y como yo la había colocado. Yo abrazada a él y los dos desnudos en la arena, después de haber estado toda la noche haciendo el amor. Si cuando yo decía que una noche puede marcar un verano, es porque todos los sitios con mar, en verdad, añoran estos momentos el resto del año.
martes, 19 de julio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
Dame un segundo...
Espera. Dame un segundo para pensar. ¿Que qué quiero? Dame un minuto... Hasta hace unos días creía en un sueño, lo abandoné, y quiero volver a recuperarlo. Necesito otra vez oír que podré con él, con dos años complicados y que saldrá bien. No puedo ser tan egoísta, no... ni debo ni quiero. Hasta ahora nunca lo había sido. Ahora no sé si podré evitarlo.
No sé si eres parte de mi sueño o él es parte de ti. Por eso es que necesito tiempo... Aclararme de una vez y quitarme la idea de llevar hasta el extremo el egoísmo. No puedo. Yo no soy así. Pero... ¿y si no puedo evitarlo?
No sé si eres parte de mi sueño o él es parte de ti. Por eso es que necesito tiempo... Aclararme de una vez y quitarme la idea de llevar hasta el extremo el egoísmo. No puedo. Yo no soy así. Pero... ¿y si no puedo evitarlo?
jueves, 16 de junio de 2011
Rutinas.
Caminas y hace frío. Todavía notas tu mano caliente del café que acabas de terminar, pero esa sensación se evade muy pronto, pues la temperatura de esta mañana es más propia de los países nórdicos que de este país.
Como cada mañana, las calles están llenas de gente que van de un lado a otro sumidas en sus propios pensamientos. ¿A dónde irán? Son cosas que te preguntas, pero que jamás lograremos encontrar la respuesta. Tú sólo los observas. Ves que andan casi rozándote, que llevan prisa, y que para ellos eres completamente invisible.
Despertarte casi con el sol, vestir lo más abrigado que encuentras y ponértelo encima del pijama y todavía tienes frío. En ese momento es cuando recuerdas el sol, la playa, las noches de verano en las que sales a la calle, y oyes solamente tu respiración, tus pensamientos gritar y una sensación de paz enorme. También piensas en los meses de relax de verano, y el contraste con lo que ahora ves. Miles de personas volviendo a su rutina...
No. Nosotros no estamos de vuelta a la rutina. Comienza ahora nuestro descanso. Estoy segura de que si algún día nuestro día a día fuera el mismo, cada día tendría su punto original. Harías especiales las mañanas, las comidas. No existiría la monotonía. Vivir a tu lado es mi otro sueño, y si se cumpliera, amaría hasta los inviernos.
Como cada mañana, las calles están llenas de gente que van de un lado a otro sumidas en sus propios pensamientos. ¿A dónde irán? Son cosas que te preguntas, pero que jamás lograremos encontrar la respuesta. Tú sólo los observas. Ves que andan casi rozándote, que llevan prisa, y que para ellos eres completamente invisible.
Despertarte casi con el sol, vestir lo más abrigado que encuentras y ponértelo encima del pijama y todavía tienes frío. En ese momento es cuando recuerdas el sol, la playa, las noches de verano en las que sales a la calle, y oyes solamente tu respiración, tus pensamientos gritar y una sensación de paz enorme. También piensas en los meses de relax de verano, y el contraste con lo que ahora ves. Miles de personas volviendo a su rutina...
No. Nosotros no estamos de vuelta a la rutina. Comienza ahora nuestro descanso. Estoy segura de que si algún día nuestro día a día fuera el mismo, cada día tendría su punto original. Harías especiales las mañanas, las comidas. No existiría la monotonía. Vivir a tu lado es mi otro sueño, y si se cumpliera, amaría hasta los inviernos.
Indescriptible.
"Una semana no es suficiente para conocer a una persona". Falso. Puede que no llegues a conocer todas sus caras, sus costumbres o sus sueños; pero cada persona es un mundo, y en este caso, en una semana se convirtió en alguien más que una amiga, casi una hermana.
Nuestra pasión por un mismo ídolo, por un mismo mundo, por el fútbol, ha sido lo que nos ha unido. Un Campus lleno de acontecimientos que llevaremos tú, yo y todos los que allí estuvimos para siempre. Desde el minuto primero, hablamos, nos sentábamos juntas en el autobús, elegimos las mejores camas del lugar... Ahí comenzaba una historia, una amistad, por y para siempre.
Ella es especial, original, como ya no las hay. Muchos kilómetros nos separan durante meses que se nos hacen eternos, porque es difícil volver a la rutina y separarnos después de haber compartido TODO, absolutamente todo, durante toda aquella semana.
En unos años, cuando yo vaya para cumplir un sueño, escribiremos todavía más historia, muchísima más. Pasaremos días, noches, veranos, vacaciones juntas. No me digas cómo, ni porqué, pero desde el principio he tenido la sensación de que te conocía de toda la vida. Quiero tenerte a mi vera Melanie, compartir aquello que me agrada, que me agobia, que me hace reír, llorar... quiero que formes todavía más parte de mi vida, que como te he dicho siempre, te has hecho IMPRESCINDIBLE.
No creas que solo de aquí a unos años comienza lo bueno. En unas semanas mismo, este verano. NUESTRO VERANO. Lo vamos a recordar siempre cariño, porque sabes que las cosas buenas nunca vienen solas, y las mías vienen de la mano de ¡la mejor persona del mundo!
TE QUIERO MUCHÍSIMO MELANI, no lo olvides nunca. :) Por y para siempre.
Nuestra pasión por un mismo ídolo, por un mismo mundo, por el fútbol, ha sido lo que nos ha unido. Un Campus lleno de acontecimientos que llevaremos tú, yo y todos los que allí estuvimos para siempre. Desde el minuto primero, hablamos, nos sentábamos juntas en el autobús, elegimos las mejores camas del lugar... Ahí comenzaba una historia, una amistad, por y para siempre.
Ella es especial, original, como ya no las hay. Muchos kilómetros nos separan durante meses que se nos hacen eternos, porque es difícil volver a la rutina y separarnos después de haber compartido TODO, absolutamente todo, durante toda aquella semana.
En unos años, cuando yo vaya para cumplir un sueño, escribiremos todavía más historia, muchísima más. Pasaremos días, noches, veranos, vacaciones juntas. No me digas cómo, ni porqué, pero desde el principio he tenido la sensación de que te conocía de toda la vida. Quiero tenerte a mi vera Melanie, compartir aquello que me agrada, que me agobia, que me hace reír, llorar... quiero que formes todavía más parte de mi vida, que como te he dicho siempre, te has hecho IMPRESCINDIBLE.
No creas que solo de aquí a unos años comienza lo bueno. En unas semanas mismo, este verano. NUESTRO VERANO. Lo vamos a recordar siempre cariño, porque sabes que las cosas buenas nunca vienen solas, y las mías vienen de la mano de ¡la mejor persona del mundo!
TE QUIERO MUCHÍSIMO MELANI, no lo olvides nunca. :) Por y para siempre.
miércoles, 15 de junio de 2011
Yo también ;)
Estaba agotada, aún después de haber dormido casi diez horas. Hizo un esfuerzo y abrió los ojos, pero la claridad del gran ventanal hizo que los volviera a cerrar. Quería seguir durmiendo, pero al recordar el inmenso ventanal se acordó de que... ¡ no era el de su habitación! Es verdad, del cansancio no había caído... ¿cómo podría olvidarlo? No, no lo había hecho. Había sido el mejor día con la mejor noche de su vida. Y lo mejor de todo, es que todavía le quedaban seis más, o quién sabe.... infinitas más.
Capri. Por fin. Imposible de creer. Había llegado hasta allí, casi de escapada y con él. Estaban de vacaciones en un destino paradisíaco con 189 horas para disfrutar juntos, y nadie podría quitárselo. Estaba muy ilusionada, feliz, y solo había pasado un día.
Él. Puede que no fuera el hombre "ideal" que inundaba en las revistas frecuentemente, pero a ella le resultaba guapo,morenazo, sexy, atractivo... y la mejor persona que había encontrado. Desde el principio había sido un chico atento, divertido, cariñoso y ella no deseaba otra cosa que pasar tiempo con él. El día que le propuso el mejor verano de su vida, el viaje a Capri, no lo pudo evitar, y ella se emocionó.
Fue a casa corriendo, a hacer la maleta para marcharse al día siguiente y de los nervios no sabía por dónde empezar. Sabía que no podría decirle la verdad a su madre, pues con 17 años no sería apropiado aceptar una escapada romántica para su hija adolescente. Mientras intentaba que los bikinis, camisetas y pantalones cortos se hicieran su hueco en la maleta, pensaba en la excusa que le diría a su madre. No se le ocurrió otra cosa que decirle que iba a ir con sus amigas a Barcelona a pasar una semana, y que de paso visitaría a sus tíos. Su madre no pudo oponerse. Debía ceder un poco ya que la chica había sacado verdaderas notazas durante todo el año.
Cuando tenía todo preparado, llamó a su chico. Sí. Era su chico. Aunque él fuera unos años mayor que ella, el amor no entendió de edades y los unió. Fue a su casa, y allí esperaron unas horas antes de tomar el avión con destino a Capri.
Y ahora allí, en aquella cama enorme como la de las películas, allí estaba ella desperezándose. Miró a su lado y no lo encontró. ¿ Dónde se había metido? Se bajó de la alta cama, y se agachó para ponerse las zapatillas e ir en su busca. De repente, él saltó a la cama, se acercó por su espalda y le tapó los ojos con las manos:
- Buenos días, preciosa ---- le dijo. Te he traído el desayuno y una propuesta.
+ Dios... gracias cariño. ¿Qué es esa propuesta que me traes? ---- dijo ella.
Mientras se sentaban los dos en la cama, y le daba un beso de buenos días, el chico le contó su pequeña propuesta:
- Cariño, he pensado en enseñarte esto. Capri es el mejor lugar en el que nunca he estado, y quiero que lo conozcas. Cuando era pequeño, venía aquí siempre con mi padre, a visitar a mi abuela. Ahora he vuelto unos años más tarde, y con la persona a la que más quiero. Andrea, eres preciosa, joven y nunca había conocido a alguien tan risueña, alegre. Eres genial. Así que dime que te vienes a la playa, que me amas y que esta semana seré el hombre más feliz del mundo. Que después de esta semana va a haber muchísimas más, que no te irás de mi lado y que esto es para siempre. Te quiero dar el beso de tu vida, ¡preciosa!
Andrea no pudo evitarlo. Se inclinó hacia él y le besó con toda la pasión que supo, tanto, que terminaron otra vez desnudos y haciendo el amor.
Bien entrada la mañana, por fin tomaron el desayuno juntos y se marcharon del hotel en el que estaban alojados. Fueron los seis días más felices de sus vidas, en los que no faltaron paseos, comidas juntos, juegos, risas, sexo, pasión, playa, noches de fiesta, de locura...
+ Eres lo mejor que me ha pasado, cielo. Te deseo. ¡ Quedémonos en Capri para siempre!
- Andrea, sabes que tenemos que volver, que todo lo bueno siempre termina, o no. ¿ Sabes lo que nunca va a terminar? Todo lo que te quiero. Te amo, Andrea.
+ Yo también, pero todavía estoy esperando el beso de mi vida...
Capri. Por fin. Imposible de creer. Había llegado hasta allí, casi de escapada y con él. Estaban de vacaciones en un destino paradisíaco con 189 horas para disfrutar juntos, y nadie podría quitárselo. Estaba muy ilusionada, feliz, y solo había pasado un día.
Él. Puede que no fuera el hombre "ideal" que inundaba en las revistas frecuentemente, pero a ella le resultaba guapo,morenazo, sexy, atractivo... y la mejor persona que había encontrado. Desde el principio había sido un chico atento, divertido, cariñoso y ella no deseaba otra cosa que pasar tiempo con él. El día que le propuso el mejor verano de su vida, el viaje a Capri, no lo pudo evitar, y ella se emocionó.
Fue a casa corriendo, a hacer la maleta para marcharse al día siguiente y de los nervios no sabía por dónde empezar. Sabía que no podría decirle la verdad a su madre, pues con 17 años no sería apropiado aceptar una escapada romántica para su hija adolescente. Mientras intentaba que los bikinis, camisetas y pantalones cortos se hicieran su hueco en la maleta, pensaba en la excusa que le diría a su madre. No se le ocurrió otra cosa que decirle que iba a ir con sus amigas a Barcelona a pasar una semana, y que de paso visitaría a sus tíos. Su madre no pudo oponerse. Debía ceder un poco ya que la chica había sacado verdaderas notazas durante todo el año.
Cuando tenía todo preparado, llamó a su chico. Sí. Era su chico. Aunque él fuera unos años mayor que ella, el amor no entendió de edades y los unió. Fue a su casa, y allí esperaron unas horas antes de tomar el avión con destino a Capri.
Y ahora allí, en aquella cama enorme como la de las películas, allí estaba ella desperezándose. Miró a su lado y no lo encontró. ¿ Dónde se había metido? Se bajó de la alta cama, y se agachó para ponerse las zapatillas e ir en su busca. De repente, él saltó a la cama, se acercó por su espalda y le tapó los ojos con las manos:
- Buenos días, preciosa ---- le dijo. Te he traído el desayuno y una propuesta.
+ Dios... gracias cariño. ¿Qué es esa propuesta que me traes? ---- dijo ella.
Mientras se sentaban los dos en la cama, y le daba un beso de buenos días, el chico le contó su pequeña propuesta:
- Cariño, he pensado en enseñarte esto. Capri es el mejor lugar en el que nunca he estado, y quiero que lo conozcas. Cuando era pequeño, venía aquí siempre con mi padre, a visitar a mi abuela. Ahora he vuelto unos años más tarde, y con la persona a la que más quiero. Andrea, eres preciosa, joven y nunca había conocido a alguien tan risueña, alegre. Eres genial. Así que dime que te vienes a la playa, que me amas y que esta semana seré el hombre más feliz del mundo. Que después de esta semana va a haber muchísimas más, que no te irás de mi lado y que esto es para siempre. Te quiero dar el beso de tu vida, ¡preciosa!
Andrea no pudo evitarlo. Se inclinó hacia él y le besó con toda la pasión que supo, tanto, que terminaron otra vez desnudos y haciendo el amor.
Bien entrada la mañana, por fin tomaron el desayuno juntos y se marcharon del hotel en el que estaban alojados. Fueron los seis días más felices de sus vidas, en los que no faltaron paseos, comidas juntos, juegos, risas, sexo, pasión, playa, noches de fiesta, de locura...
+ Eres lo mejor que me ha pasado, cielo. Te deseo. ¡ Quedémonos en Capri para siempre!
- Andrea, sabes que tenemos que volver, que todo lo bueno siempre termina, o no. ¿ Sabes lo que nunca va a terminar? Todo lo que te quiero. Te amo, Andrea.
+ Yo también, pero todavía estoy esperando el beso de mi vida...
El significado de una palabra.
EQUIPO. Cuánta fuerza en una única palabra. Requiere tiempo, sacrificio y ganas, pero si se hace bien puede regalarte momentos inolvidables, crear amistades para toda la vida, y por supuesto, una satisfacción propia enorme.
A estas alturas te das cuenta de todo el trabajo que has hecho durante un año, todas las semanas con sus entrenamientos, preparaciones físicas y mentales, todo por rendir en el encuentro y conseguir un buen resultado. Ahora haces memoria y sientes felicidad, orgullo y satisfacción. Has conseguido que se forme un EQUIPO con todo lo que eso conlleva. Sus alegrías y también tristezas. Y ahora aunque tengas que dejarlos para poder triunfar y conseguir tu sueño, no tienes que estar triste, aunque tanto tú como ellos os echaréis de menos, pues lo que se construye en un año y no continúa, se extraña.
Como siempre te he dicho, eres un grande. Ellos, yo y todos los de tu alrededor te vamos a ver crecer, brillar y lograr un sueño. Porque con ilusión, trabajo y esfuerzo siempre se consigue algo a modo de recompensa. Yo estaré ahí para darte la enhorabuena cuando vengas respaldado por multitud de gente, que se les llenen de ilusión los ojos al verte.
Por cierto; te quiero, CRACK ;)
A estas alturas te das cuenta de todo el trabajo que has hecho durante un año, todas las semanas con sus entrenamientos, preparaciones físicas y mentales, todo por rendir en el encuentro y conseguir un buen resultado. Ahora haces memoria y sientes felicidad, orgullo y satisfacción. Has conseguido que se forme un EQUIPO con todo lo que eso conlleva. Sus alegrías y también tristezas. Y ahora aunque tengas que dejarlos para poder triunfar y conseguir tu sueño, no tienes que estar triste, aunque tanto tú como ellos os echaréis de menos, pues lo que se construye en un año y no continúa, se extraña.
Como siempre te he dicho, eres un grande. Ellos, yo y todos los de tu alrededor te vamos a ver crecer, brillar y lograr un sueño. Porque con ilusión, trabajo y esfuerzo siempre se consigue algo a modo de recompensa. Yo estaré ahí para darte la enhorabuena cuando vengas respaldado por multitud de gente, que se les llenen de ilusión los ojos al verte.
Por cierto; te quiero, CRACK ;)
lunes, 6 de junio de 2011
¿Fresa o frambuesa?
Puede que no las hayas probado, puede que te encanten, o simplemente puede que te den igual. La cuestión es; ¿fresa o frambuesa?
Para los que no lo hayan probado, o no se hayan dado cuenta, existen claras diferencias entre ellas dos. Las fresas siempre serán más dulces, más grandes y con más sabor; y también son más comunes en nuestras sobremesas. Sin embargo, ¿ por qué no sabemos tanto de las frambuesas? También son rojas, algo más pequeñas y más agrias, pero según paladares, pueden llegar a ser verdaderamente deliciosas. Digamos que no son la fruta perfecta, son simplemente diferentes, y hay quien puede llegar a encontrarlas realmente exquisitas.
Yo soy una frambuesa. No soy la fresa dulzona que a todos nos encantan, pero ahí estoy yo; no tengo por qué competir contra ellas, simplemente somos diferentes, y seguro, que cada una a nuestra forma, también somos especiales.
Para los que no lo hayan probado, o no se hayan dado cuenta, existen claras diferencias entre ellas dos. Las fresas siempre serán más dulces, más grandes y con más sabor; y también son más comunes en nuestras sobremesas. Sin embargo, ¿ por qué no sabemos tanto de las frambuesas? También son rojas, algo más pequeñas y más agrias, pero según paladares, pueden llegar a ser verdaderamente deliciosas. Digamos que no son la fruta perfecta, son simplemente diferentes, y hay quien puede llegar a encontrarlas realmente exquisitas.
Yo soy una frambuesa. No soy la fresa dulzona que a todos nos encantan, pero ahí estoy yo; no tengo por qué competir contra ellas, simplemente somos diferentes, y seguro, que cada una a nuestra forma, también somos especiales.
Debo aceptarme cómo soy, reír, disfrutar y vivir la vida, que para eso estamos :)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




